De Let's PLAI a Tokio: ideas que viajan lejos
Let’s PLAI is the competition organized by GeneXus to promote the use of Globant Enterprise AI within the partner and client community.
Por:
Carlos Tedesco
Mi historia con GeneXus comenzó en 1989. En ese entonces tenía 19 años y trabajaba en el departamento de Sistemas de la Caja de Jubilaciones, Subsidios y Pensiones del Personal del Banco de la Provincia de Buenos Aires (Argentina). Un día, Ricardo Ramos, un compañero de trabajo que tenía 36 años, llegó acompañado por otras dos personas y unos diskettes. Instaló GeneXus en mi IBM PC Serie 2 / Model 30 (una PC XT de 8Mhz) y, en cuestión de minutos, desarrolló un sistema de facturación. Esto sucedía mientras yo llevaba un mes intentando programar en Clipper Summer 87 para armar un cotizador para el área de seguros.
Cuando terminaron, me acerqué angustiado a Ricardo y le dije: «Entonces lo que quiero estudiar y aprender para trabajar ya no va a existir más». Él me respondió: «No, lo que tenés que hacer es especializarte en este tipo de tecnologías” (refiriéndose a GeneXus).
A los 20 años renuncié al banco y empecé a trabajar en MyRSIS, el primer distribuidor oficial de GeneXus en Argentina. Luego, cuando Ricardo se fue a distribuir GeneXus en México, perdí afinidad con los socios que quedaron y decidí renunciar para fundar, junto a mi compañero Gerardo Vidigt – mi socio actual -, BQS – Best Quality Systems.
Rindo este humilde homenaje de gratitud a Ricardo Ernesto Ramos, mi mentor en GeneXus, quien nos dejó el 26 de febrero de 2026. ¡Que en paz descanses!
Cuando Aníbal Gonda (GeneXus Partner Manager) convocó a los partners a participar en la primera edición del concurso Let’s PLAI, yo ya tenía algo de experiencia usando Globant Enterprise AI. En ese momento, tanto mis colaboradores como yo disponíamos de poco tiempo, pero sentí que debíamos participar. Se me ocurrió entonces proponerle a Marcos Vidig (hijo de mi socio), que me ayudara con el proyecto. De esta forma él podría acceder a la plataforma (Globant Enterprise AI) y experimentar la interacción desde GeneXus.
Cuando le comenté mi idea de reemplazar todo el antiguo y complejo procesamiento de fórmulas de nuestro sistema BQS-RH Payroll (que él había migrado a la web) para que realizara liquidaciones solo usando lenguaje humano, me dijo: «Eso no va a funcionar». Le respondí: «¿Qué sabés? ¡Probemos!. En el peor de los casos, podemos hacer algo menos ambicioso: pedimos a la IA que revise lo que ya liquidamos para detectar errores, pero algo tenemos hacer, tenemos que participar, y no para ganar necesariamente, porque hay muchas empresas muy capaces; pero sí para empaparnos de lo que se viene».
El último día armé un documento y presenté la propuesta para el concurso Let’s PLAI. Cuando confirmaron nuestra participación, comenzamos a modificar nuestro sistema de sueldos.
Buscamos documentos con manuales de liquidación de sueldos en Argentina, la Ley de Contrato de Trabajo y algunos convenios colectivos para construir un RAG Assistance. Y así iniciamos el trabajo.
Personalmente, además de mi pasión por Japón y la tecnología, me gustan mucho las Highlands de Escocia, el whisky de malta y las destilerías escocesas con sus tradicionales alambiques de cobre. Desde hace tres años he profundizado en este tema: estudié una diplomatura y hoy llevo adelante un proyecto paralelo donde destilo y añejo Whisky Single Malt argentino. A menudo trabajo con la computadora abierta junto al alambique o las barricas, combinando Globant Enterprise AI y GeneXus 18 entre destilada y destilada.
De hecho, me enteré de que BQS había ganado el concurso y el viaje a Japón mientras estaba de visita en el Congreso de Destiladores de Argentina (CoDeAr), celebrado en Rosario. Compartí esta alegría con un colega en la creación de espirituosas, así que no faltó motivo para brindar.
La alegría inicial rápidamente se transformó en incertidumbre al darme cuenta de que este viaje implicaría una serie de compromisos y responsabilidades que no había contemplado en mi planificación. ¡Nada menos que Japón! La cultura que personalmente más admiro en el mundo; después están los alemanes. Y, para no perder el humor y el estilo, ¡luego venimos los argentinos!
Volviendo a la seriedad, tenía la tarea de representar a BQS y presentar un proyecto, primero de forma virtual ante todos los colegas de la región (a través de un ciclo especial de GeneXus Webinars), y luego presencialmente ante ingenieros y profesionales en Japón.
Preparé el checklist del viaje y, de forma automática, las semanas se convirtieron en días. Cuando me di cuenta, ya estaba viajando.
Para comenzar, tomé un Uber hacia el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, que está a más de una hora en auto desde mi casa. Sin embargo, al llegar me percaté de que mi primer vuelo salía del Aeroparque, el otro aeropuerto de Buenos Aires, ubicado a solo cinco kilómetros de mi casa. Por suerte, siempre salgo con mucho tiempo para vuelos internacionales, así que logré llegar a tiempo a Aeroparque, aunque este error evidenció claramente el nerviosismo que sentía.
Todo cambió una vez que el avión despegó. Fue un viaje largo, el más largo que haya realizado en avión, pero no fue tan pesado como esperaba.
Al subir al Japan Airlines, ya se percibía claramente el respeto, la cordialidad y la calidad japonesa. Una vez aterrizado en Narita, comenzó lo increíble. Tokio, una metrópolis con 37 millones de habitantes, es la ciudad más relajada en la que he estado. Su disciplina, orden, respeto, limpieza y la cordialidad de la gente constituyeron una experiencia inolvidable.
La primera noche nos recibió Fabián Bonilla y nos presentamos con los otros ganadores del concurso Let’s PLAI: Enrique Almeida, de Concepto (Uruguay) y Jorge Salazar, de Valkimia (Chile). Fabián nos llevó a un barcito típico, ubicado en las callecitas internas de un barrio de Tokio (acá puedes leer la historia de este viaje contada por Fabián).
Al día siguiente se unió Ignacio ‘Nacho’ Eirale, miembro del equipo de GeneXus en Uruguay, quien lleva un tiempo viviendo en Japón por motivos laborales. Fabián y Nacho nos llevaron a almorzar a otro bar típico de ramen (es un plato de fideos japonés heredado de la cocina china), para luego dirigirnos a las oficinas de GeneXus Japón, donde nos presentamos con Owaki-san (CEO de GeneXus Japón) y Moroashi-san (Sales Director de GeneXus Japan). Ese día conocimos a parte del equipo de GeneXus Japón, incluyendo a Yoko, quien me pareció una especie de “Laura Passaro japonesa”, aunque, como bien sabemos, como Laura no hay ninguna.
La reunión en las oficinas de GeneXus fue personalmente muy emocionante. No me resultó sencillo interactuar en inglés con ellos, ya que la comunicación se dificulta por los acentos y las pronunciaciones, además de que no domino completamente el idioma. Sin embargo, fue suficiente para intercambiar ideas.
Durante el encuentro entregamos presentes a los directores, una ceremonia muy arraigada en Japón. En representación de BQS y de mi país, les regalé una camiseta de la selección argentina de fútbol con el nombre de cada director en la espalda y el logo de BQS Software al frente.
También les obsequié un Gin London Dry con enebro de la Patagonia argentina y un Whisky Single Malt madurado en barricas de roble francés que previamente se usaron para vino Malbec de Mendoza, Argentina, ambos elaborados por mí. Estas creaciones tienen un perfil particular y personal. Se mostraron sorprendidos al saber que los hice yo. Les comenté que, además de ser creador de software, también elaboro bebidas espirituosas (o “spirits”). Esa fue mi manera de llevar un pequeño pedazo de Argentina a Japón.
Al salir de la reunión, fuimos los tres, junto con Fabián e Ignacio, al Tokyo Skytree (la estructura más alta de Japón) invitados también por GeneXus. ¿Qué se puede decir? Otra demostración más de la esencia de Japón: el orden, la disciplina, los horarios estrictos, la ausencia de filas o demoras. Realmente es difícil creer que uno está en una ciudad con 37 millones de habitantes. Es increíble.
Los dos días libres que seguían, los pasé compartiendo mucho tiempo con Enrique Almeida. Enrique ya había estado en Japón hace unos años durante un viaje familiar, por lo que me resultó mucho más fácil comprender la dinámica para trasladarse en la ciudad. Al tener la oportunidad de conversar e intercambiar temas personales, también descubrí que no solo es un gran profesional, sino alguien con quien es un placer compartir. Por eso, quiero agradecer a Enrique por esos días juntos.
El jueves, día en que debíamos presentar los proyectos, tuvimos un almuerzo en un restaurante con Owaki-san y parte de sus colaboradores en Japón. Fue una comida típica japonesa, con el arroz como protagonista. Fue una experiencia muy agradable, pero la adrenalina comenzaba a subir debido a la responsabilidad que tendría en pocas horas.
Aunque no era la primera vez que daba una charla en un evento, en esta ocasión debía exponer ante profesionales y técnicos japoneses, algunos mucho más jóvenes que yo y otros contemporáneos. Como decimos en Argentina, “la vara estaba demasiado alta”. Además, enfrentaba la dificultad del idioma, ya que hablaba en español haciendo pausas para esperar la traducción al japonés. Nunca antes me había tocado dar una presentación con tantas pausas. Para complicar más la situación, el proyecto que presentamos en BQS estaba relacionado con temas particulares de Argentina en la liquidación de sueldos, que involucran más de 200 convenios de trabajo, cada uno con reglas distintas. El primer desafío fue lograr que entendieran por qué se nos ocurrió usar inteligencia artificial para este proceso. Algo que para el mundo puede parecer simple, pero que para las empresas y pymes argentinas representa una verdadera pesadilla.
A pesar de todo, la presentación se entendió, y aunque en Japón no se estila que los asistentes hagan preguntas luego de la charla, hubo una persona que me hizo la misma pregunta que me hicieron durante la sesión de GeneXus Webinars (que fue en diciembre de 2025).
El proyecto comenzó delegando en la IA la realización de cálculos matemáticos. Pero nosotros habíamos observado y la gente que ya experimentó con la tecnología lo sabe, que la IA no sabe hacer bien las cuentas. No funciona como una calculadora, sino que «intuye» el siguiente número. Normalmente acierta con cuentas simples, pero al aplicar porcentajes y usar muchos dígitos con decimales suele equivocarse. Para eso Globant Enterprise AI tiene la posibilidad de realizar integraciones con Apis y herramientas. Era la pregunta esperada con la respuesta exacta.
Más allá que el proyecto es un prototipo, no sería factible su implementación si no se pudiera hacer que se separen los roles para que los cálculos los podamos hacer nosotros con el software y no la IA.
Luego de las presentaciones, fuimos a un salón/bar dentro del mismo complejo, donde realizamos un brindis y tuvimos la oportunidad de hablar directamente con los participantes y el equipo de GeneXus Japón.
Los miembros más jóvenes de GeneXus Japón querían que probáramos natto, un alimento que surgió durante la guerra cuando a los soldados se les había literalmente echado a perder la comida (porotos de soja). Resulta que el proceso de fermentación le confirió al alimento propiedades nutricionales muy beneficiosas, y hoy es algo tradicional en Japón, aunque saben que puede generar cierto rechazo en los extranjeros. Fue un desafío que, sin problemas, ¡pude aceptar con honor! Fue un momento muy divertido, ya en la noche y con algo de frío, en una especie de parque con mesas dentro del complejo.
Ya siendo viernes al mediodía, llegó el transfer para llevarnos nuevamente al aeropuerto, poniendo fin a algo increíble que, sin embargo, pasó muy rápido.
Sé, por comentarios populares y por relatos que contaba mi abuelo, además de mi propia experiencia gracias a tener una cámara Canon desde 1980, una Nikon desde 2012, un equipo de audio AKAI de uso casi cotidiano desde 1979, y haber utilizado diariamente un automóvil Toyota desde 2010, que Japón representa calidad absoluta. Esta calidad se basa en su cultura de respeto, disciplina y honor. Vivirlo en carne propia es una experiencia inigualable.
Por eso, quiero agradecer a GeneXus, a GeneXus Japón, a Globant y a Aníbal Gonda, quien impulsó en el grupo de Partners el concurso Let’s PLAI. Por supuesto, también a Fabián, gran anfitrión; a Jorge Salazar; a Ignacio; y a todos los partners que me hicieron llegar sus saludos.
Asimismo, doy un especial agradecimiento al equipo de BQS. No habría podido participar, ni ganar, ni disfrutar de esta experiencia sin este maravilloso grupo de personas.
¡Gracias por todo! ¡Esto recién comienza!



Enrique Almeida (Concepto) with Carlos Tedesco (BQS Software)





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