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Cómo echar a perder un producto en 10 pasos

How to spoil a product in 10 steps?

In this article, we unravel the mysteries of failure by exploring the 10 steps to ruin a product.

Por Anya Wainberg | Experta en Producto – Mentora de Liderazgo y Gerencia – Advisor de Start-Ups – Inversora

En este artículo, desentrañamos los misterios del fracaso al explorar los 10 pasos para echar a perder un producto. Más allá de los conceptos básicos, nos adentramos directamente en las experiencias de empresas y emprendedores que demuestran cómo incluso los proyectos bien intencionados pueden descarrilarse.

El camino del aprendizaje no siempre es recto. Cotidianamente, intentamos sumergirnos en las mejores prácticas, pero a veces olvidamos que aprender de los errores también es esencial.

Aunque sigamos protocolos, la realidad nos enseña que el éxito es esquivo y el fracaso puede acechar en cada esquina.
Estas lecciones, no solo sirven como advertencia, sino como guía para quienes buscan evitar errores y entender la complejidad del desarrollo de productos en un mundo en constante cambio.

Desde la falta de investigación de mercado hasta la ignorancia de la experiencia de usuario, cada paso mal dado nos ofrece un aprendizaje valioso. Al profundizar en estos casos, nos armamos con conocimientos prácticos que pueden enriquecer nuestras estrategias y decisiones, para aumentar las posibilidades de éxito.

Así que, sin más preámbulos, despeguemos este viaje de descubrimiento, donde las lecciones de los errores se transforman en faros que iluminan el oscuro océano del desarrollo de productos.

#1 No investigues el mercado

En 2013, Microsoft lanzó Xbox One sin investigar adecuadamente el mercado.

La consola exigía una conexión a Internet constante y se enfocaba en un centro de entretenimiento multimedia. Estas características eran muy innovadoras para ese momento y Microsoft no logró la adopción deseada. Como resultado, las ventas fueron significativamente inferiores a su competidor, PlayStation 4.

Hay más jugadores en el mercado, y nuestros clientes y usuarios nos muestran tendencias de gustos, necesidades y costumbres, por lo cual, es importante no investigar el mercado de vez en cuando, si queremos fracasar con nuestro producto.

#2 Olvídate de tus stakeholders

En 2011, Netflix separó sus servicios de streaming y de DVD por correo en dos empresas diferentes: Netflix y Qwikster, sin considerar las opiniones de sus stakeholders (partes interesadas). En pocos meses, la decisión resultó en la pérdida de más de 800,000 suscriptores y una disminución del 75% en el precio de las acciones.

Los stakeholders internos son valiosos para alimentar las decisiones que se tomen del producto. Ignorar sus opiniones es crucial para llevar nuestro producto al fracaso.

#3 No te preocupes por la UX/UI

Para lograr que un producto resuelva los problemas a los que se enfoca, es importante que los usuarios puedan interactuar con éste de forma sencilla y agradable, para lo cual un diseño con una adecuada Interfaz de Usuario (UI) y una Experiencia de Usuario (UX) satisfactoria son indispensables.

Las «cajas de autoservicio» son un buen ejemplo. Estos sistemas automatizados implementados en supermercados u otros establecimientos comerciales para que los clientes escaneen, empaquen y paguen por sus productos sin la asistencia de un cajero humano, suelen tener dificultades con la experiencia de usuario, y terminan frustrando a quien busca comprar de forma rápida y eficiente.

Por todo esto, se hace evidente que no brindarle atención cuidadosa a la experiencia e interfaz del usuario, no solo empeorará la satisfacción de nuestros clientes, sino que también desestimulará la adopción de nuestro producto, y nos alejará del éxito.

#4 No te preocupes por la calidad

En 2012, Apple lanzó una aplicación de mapas para iOS 6 que, por falta de tests exhaustivos, mostraba severas dificultades de geolocalización. Esto llevó a un gran descontento, resultando en una disculpa pública del CEO, Tim Cook.

En 2014, Walmart retiró del mercado muñecas defectuosas tras descubrir que la zona del pecho se calentaba, y eso podría causar quemaduras.

Ambos casos nos enseñan que la mala calidad de un producto puede derivar en riesgos, mala imagen y pérdida de credibilidad, armonizando un ambiente ideal en contra del éxito del producto.

#5 No construyas un onboarding eficiente

En 2018, Snapchat introdujo una versión renovada de su aplicación con una interfaz de usuario rediseñada. Sin embargo, la empresa no llevó a cabo pruebas exhaustivas con sus usuarios, lo que generó confusión y frustración entre muchos de ellos debido a los cambios inesperados. Esta situación resultó en una significativa disminución en el número de usuarios activos diarios de la aplicación.

La compañía tuvo que revertir algunos de los cambios y realizar ajustes para recuperar a los usuarios perdidos. Este proceso no solo causó costos innecesarios para la empresa, sino también pérdida de tiempo y molestias para sus clientes.

Esta situación evidencia que puedes echar a perder tu producto descuidando la experiencia del usuario.

#6 No inviertas tiempo en documentación

A veces, surge la pregunta de si realmente necesitamos documentar. Algunos podrían argumentar que, si un producto es intuitivo, la documentación se vuelve innecesaria. Sin embargo, esta perspectiva puede ser arriesgada, ya que lo que es obvio para algunos puede no serlo para todos, considerando la diversidad en las habilidades y experiencias de los usuarios.

La carencia de documentación impacta no solo a los equipos internos, sino también a clientes, quienes, al no contar con manuales claros de uso o instalación, pueden confundirse, afectando, por lo tanto, la experiencia del usuario.

Un ejemplo destacado fue Microsoft Windows 10 en 2015. Las críticas surgieron por la falta de documentación sobre actualizaciones y cambios en la interfaz de usuario, causando frustración entre los usuarios que no encontraban información para realizar tareas específicas en el sistema operativo.

Ignorar la documentación puede llevar a confusión y afectar negativamente la percepción del producto, ideal para comenzar el hermoso camino de echar a perder un producto.

#7 Descarta a tu competencia

Imaginemos que manejamos en una carretera y no prestamos atención a los otros vehículos, solo nos concentramos en nuestra conducción. ¿Suena absurdo, verdad?

Lo mismo aplica al mundo empresarial. Ignorar a la competencia es cerrar los ojos ante las tendencias del mercado. Manejar bien implica más que simplemente mejorar tu propio producto; implica anticipar y reaccionar ante las estrategias de otros.

Un ejemplo emblemático es Blockbuster, la cadena de alquiler de películas y videojuegos. A medida que la industria del entretenimiento evolucionaba con el streaming y el alquiler por correo, Blockbuster se aferró a su modelo de negocio tradicional, requiriendo que los clientes fueran físicamente a las tiendas, e ignorando las señales del cambio, mientras Netflix ofrecía opciones más convenientes. Esta falta de adaptación resultó en la extinción de Blockbuster, que para el año 2004 contaba con más de 9.000 establecimientos a nivel mundial, y para 2010 tuvo que declararse en bancarrota con una deuda de más de mil millones de dólares.

Para acercarte al declive de tu producto, es importante NO estar alerta y NO responder a la evolución del mercado y la competencia.

#8 ¿Qué importa la seguridad?

La seguridad, a menudo subestimada, es una barrera crítica para evitar hackeos y otro tipo de vulnerabilidades.
Ejemplos notorios, como Facebook en 2019 almacenando contraseñas en texto plano o violaciones de datos que sufrieron en empresas como Equifax, Adobe o Sony (entre otros), subrayan la importancia de salvaguardar la información sensible de los usuarios.

La seguridad no solo implica prevenir intrusiones, sino también asegurar que los componentes externos, como plugins de desarrolladores no certificados, se conviertan en eslabones débiles.

Un episodio de vulnerabilidad simpático que incluye a la autora de este texto, sucedió en 2004 con McDonald ‘s en Uruguay, donde, como ingeniosos jóvenes nerds, descubrimos cómo obtener helados gratis manipulando una URL.
Esto es una muestra de que incluso las grandes empresas no están exentas de riesgos de seguridad.

La lección es clara: si la seguridad no es prioridad, no solo puedes desproteger la integridad del producto, sino también la confianza de tus clientes.

#9 No tomes en cuenta a tu equipo

El desprecio por las voces y opiniones del equipo puede convertirse en una senda solitaria hacia el fracaso.
Ignorar la retroalimentación y las sugerencias del entorno, es despojarlos de la oportunidad de contribuir en decisiones cruciales sobre procesos, estrategias, tecnología, arquitectura o diseño, puede llevar a soluciones subóptimas y falta de motivación.

Las metodologías ágiles, con sus principios de retroalimentación, comunicación abierta y feedback constante, nos subrayan la importancia de involucrar a los equipos en el proceso de toma de decisiones.

Crear un ambiente de confianza donde los miembros se sientan libres de expresar sus opiniones es esencial.

Involucrar al equipo directamente con los clientes y hacerlos parte del proceso de desarrollo, es fundamental para promover la creación de productos más cercanos, empáticos y alineados con las necesidades del mercado.

#10 Ignora a tus clientes

Desestimar la importancia de escuchar a los clientes y sobrevalorar las creencias personales puede convertirse en una fórmula infalible para el fracaso empresarial.

En el ámbito cuantitativo, es esencial medir y cuantificar los problemas y oportunidades que enfrentan los clientes, especialmente la mayoría o aquellos que generan la mayor cantidad de ingresos o, afrontar aquellas oportunidades cuya solución ahorraría a la empresa altos costos. Definir KPIs, medirlas y analizarlas periódicamente es fundamental; sin embargo, la verdadera comprensión de los problemas subyacentes detrás de estas métricas requiere técnicas cualitativas. Acercarse a los clientes, realizar pruebas de usabilidad o utilizar herramientas de análisis de datos son, entre otras, prácticas indispensables. 

Ignorar este enfoque integral, ya sea por falta de recursos o sobreestimación del conocimiento personal, puede resultar en la pérdida de valiosos insights, comprometiendo la relevancia del producto.

 

Concluyendo este recorrido por los diez pasos que pueden llevar al fracaso de un producto, queda claro que aprender de los errores es tan fundamental como buscar el camino hacia el éxito.

Las experiencias compartidas de empresas notables, desde Microsoft hasta Snapchat, nos proporcionan lecciones valiosas que van más allá de simples anécdotas.

Al reflexionar sobre estos pasos, nos armamos con un conocimiento valioso que puede transformar la forma en que abordamos el desarrollo de productos, guiándonos hacia decisiones más acertadas y estrategias más efectivas.

En última instancia, el viaje del descubrimiento no sólo nos revela cómo echar a perder un producto, sino también cómo construir el camino hacia el éxito mediante la atención cuidadosa, la adaptación constante y la escucha activa.

Para saber más, los invito a ver mi charla: Cómo echar a perder un producto en 10 pasos, ofrecida en el Encuentro GeneXus – GX30.

 

 

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