Gracias al desarrollo low-code se pudo simplificar y acelerar la creación de una app que involucró a 30 empresas

Desde casi cualquier ángulo de análisis posible, la respuesta de Uruguay frente al coronavirus puede considerarse un éxito contundente. A mediados de octubre, en este país sudamericano de 3,5 millones de habitantes se habían diagnosticado menos de 2.400 casos y el total de decesos era de 51. Según los expertos, la situación obedece a una estrategia de salud pública enfocada en la frecuencia de pruebas realizadas y la telemedicina, en lugar de los confinamientos y limitaciones de los desplazamientos que rigieron las respuestas dadas por otros países

Y tras bambalinas, la destacada y talentosa comunidad tecnológica local ofreció voluntariamente su propio esfuerzo para la rápida creación de Coronavirus UY. Mientras que para el público se trata solo de una aplicación móvil de rastreo de contactos e información, para la infraestructura de salud pública del país no resulta una mera aplicación más. La misma implica un sistema de rastreo pandémico de misión crítica para un país entero, capaz de orquestar todos los agentes de importancia involucrados en el proceso. 

Este desarrollo demostró ser un caso de uso perfecto para GeneXus como plataforma low-code. El uso de la plataforma GeneXus brindó a una amplia gama de expertos la posibilidad de colaborar y proporcionar una gran variedad de aportes en vez de simplemente canalizar sus conocimientos especializados a través de un reducido grupo de desarrolladores. Esto significa que el grupo pudo concentrarse en la solución del problema sin tener que preocuparse por la tecnología subyacente.  

Cimientos públicos sólidos 

El sistema de salud pública de Uruguay se destacaba por ser uno de los mejores del mundo aun antes del inicio de la pandemia. Aproximadamente el 20% del gasto del Estado está destinado a salud, y la proporción de médicos en relación con el total de la población es el doble en Uruguay que en los países vecinos.   

Los niveles educativos en otros sectores también son significativamente altos en Uruguay, cuya clase media es una de las más extendidas en el continente americano, llegando a abarcar hasta un sesenta por ciento de la población. El país tiene un destaque continuado de su sociedad civil y un alto grado de cohesión social.  

Todos estos factores son un reflejo del contexto de la respuesta de Uruguay al coronavirus dado que, ante la llegada de la pandemia, el país contaba con las instalaciones para responder. También poseía los recursos y la experiencia necesarios para optimizar la respuesta, además de una cultura política que daba cabida a una amplia gama de opiniones. 

El desarrollo de la aplicación Coronavirus UY incluyó aportes tanto del gobierno como del sector privado –con el suministro de servicios de más de 30 empresas. Además de la tradicional comunidad vinculada a la tecnología –cuya tarea era el desarrollo de la aplicación– también fue protagonista la comunidad médica. El grupo recibió también el aporte de otros actores. Fue tarea de los defensores de la privacidad asegurar la salvaguarda y privacidad de comunicaciones y registros, mientras que los expertos en logística y los profesionales en pruebas médicas contribuyeron con aspectos de los recursos disponibles. Otros profesionales escribieron scripts para chatbots y respuestas automáticas; y quienes se encargan de la accesibilidad pudieron asegurar que el alcance de la disponibilidad de la aplicación, así como su funcionalidad y usabilidad, fuera el mayor posible entre los habitantes, independientemente del tipo de teléfono inteligente que tuvieran, o de si la persona tiene o no alguna discapacidad. Asimismo, existieron decenas de otros factores que tuvieron incidencia en la funcionalidad de Coronavirus UY. 

La pregunta planteada fue cómo producir rápidamente una aplicación que integrara toda esa formación técnica y experiencia acumulada.

Un enfoque multidisciplinario

En un entorno típico de programación, las bondades del producto final reflejan el talento del programador y las limitaciones del código, y es una verdad aceptada que, algunas veces, las restricciones tecnológicas implican el cambio de objetivos.  

En el desarrollo de Coronavirus UY, los expertos debieron concentrarse en una única meta, independientemente de las limitantes de la tecnología. Ese objetivo era, simplemente, evitar que se desbordara el sistema sanitario. 

Fue así que el equipo comenzó con la elaboración de una lista de funciones clave que deseaba lograr; es decir, un punto final. En los entornos de codificación tradicionales, un pequeño equipo de desarrolladores escribiría código, línea por línea, para lograr ese objetivo. 

Pero este tipo de estrategia conlleva algunos riesgos que pueden afectar la calidad del producto. Por un lado, los programadores podrían no comprender cabalmente el objetivo final, ya que tampoco son expertos en ninguna de las disciplinas necesarias para el éxito del proyecto. Y también pueden tener dificultad para equilibrar requerimientos que compiten entre sí. Lamentablemente, sólo se pueden descubrir estas limitantes al final del proceso de desarrollo, cuando los prototipos iniciales están ya casi al nivel de producto terminado. En ese punto, cualquier cambio puede representar un efecto en cascada importante que atraviese otros aspectos del código, lo cual se traduce en días y semanas adicionales de desarrollo.

Al igual que otros países, Uruguay no disponía de días adicionales, y menos de semanas, para tal fin, y era menester contar con una aplicación en un plazo de siete días. 

Con la plataforma GeneXus se logró sortear esas complicaciones de distintas maneras. En primer lugar, permitió a los usuarios definir objetivos desde el principio, ya que su entorno está orientado a llevar a los usuarios a ese punto final sin necesidad de tener conocimientos profundos de codificación. Esto hizo que el desarrollo de software fuera mucho, mucho más rápido. Y, en segundo lugar, la velocidad con que se pueden desarrollar las características del mismo permite a los desarrolladores un prototipado y testeo rápido, para recibir una inmediata devolución y evaluación. A partir de allí son posibles modificaciones y mejoras. Como beneficio agregado se pudo incluir la evaluación y opinión de los distintos grupos de expertos, además de asegurar su pronta adopción por parte de los uruguayos.  

En cualquier producto digital, una de las principales barreras que se presentan es su adopción y experiencia de usuario. La gente suele rechazar las aplicaciones que resultan difíciles de usar o de comprender, pero en el caso de Coronavirus UY se generó una importante adhesión entre los habitantes de Uruguay. 

En la primera semana siguiente al lanzamiento, tuvieron lugar 195.000 descargas de Coronavirus UY. Al cabo del primer mes, más de uno de cada cuatro uruguayos habían realizado consultas y enviado información a través del sistema. Para esto se contó con la ventaja del significativo número de puntos de contacto diseñados por el equipo de desarrollo, que incluyen puntos de acceso a través de diferentes dispositivos, sistemas operativos y una interfaz web.  

Un modelo en la pandemia

El éxito sobresaliente de Uruguay en la pandemia se basa no sólo en las estadísticas sino también en la forma en que la población modificó la conducta que caracteriza a esa ciudadanía, donde los amigos normalmente se saludan con un beso en la mejilla y el compartir el mate, bebiéndolo de una misma bombilla, resulta una práctica extremadamente común.  

No se le puede atribuir a Coronavirus UY el éxito que el país ha tenido frente a la pandemia. El crédito les corresponde a los profesionales de la salud que se encargaron del tratamiento de los pacientes, y también a los ciudadanos que usaron barbijos mientras mantuvieron la necesaria pero incómoda distancia social. Y también hubo un gobierno que se mantuvo enfocado en preservar la seguridad de su gente.  

Pero también la aplicación Coronavirus UY contribuyó al máximo aprovechamiento de la pericia de los profesionales del país, y del calificado sistema nacional de salud. Permitió al gobierno acceder a datos más precisos sobre la propagación de la enfermedad y facilitó la manera de brindar a la ciudadanía consejos médicos acertados sobre cuarentenas, pruebas de laboratorio y el acceso al cuidado de salud pertinente. En definitiva, ese es el objetivo de cualquier tecnología: estar al servicio de la gente.  

 

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